La 40 edición de los Premios Goya emerge como una de las más reñidas y heterogéneas de los últimos tiempos, con múltiples producciones que sobresalen por su volumen de nominaciones y un escenario que evidencia la transformación del cine español. Entre figuras consolidadas y talentos emergentes, el listado de candidaturas augura una gala con profundo significado para la industria audiovisual.
La Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España presentó la relación oficial de nominaciones a los Premios Goya 2026, una edición singular que marca el cuadragésimo aniversario de estos reconocimientos. El anuncio confirmó lo que numerosos especialistas y figuras del sector venían anticipando: dos películas se han consolidado como las grandes aspirantes de la temporada. “Los domingos”, bajo la dirección de Alauda Ruiz de Azúa, lidera con trece nominaciones, seguida muy de cerca por “Sirat”, de Oliver Laxe, que suma once candidaturas. Ambas obras se perfilan como serias contendientes para una gala que tendrá lugar el próximo 28 de febrero en la ciudad de Barcelona.
Los grandes títulos que lideran las nominaciones
“Los domingos” ha emergido como la obra más nominada de esta edición, un logro que afianza la trayectoria de Alauda Ruiz de Azúa como una de las cineastas más destacadas de su generación, y su filme ha despertado el interés de los académicos en diversas categorías, reflejando un respaldo amplio a su visión artística, su narrativa y su ejecución técnica, y este liderazgo en candidaturas no solo la posiciona como la gran favorita para la noche de los premios, sino que también fortalece su presencia dentro del panorama cinematográfico nacional.
Muy cerca se encuentra “Sirat”, el más reciente proyecto de Oliver Laxe, que acumula once candidaturas y reafirma cómo la Academia continúa respaldando un cine de autor marcado por una intensa identidad visual y un sello narrativo propio. La destacada aparición de esta obra en el listado de finalistas pone de relieve el interés por propuestas que se inclinan por expresiones cinematográficas personales y por una indagación más audaz tanto en los temas como en las formas.
En un segundo peldaño se sitúan “Maspalomas”, dirigida por Jose Mari Goenaga y Aitor Arregi y distinguida con nueve nominaciones, junto a “La cena”, de Manuel Gómez Pereira, que suma ocho candidaturas. Estas dos producciones consolidan la percepción de que esta edición de los Goya despliega un espectro diverso de estilos, géneros y miradas, que abarca desde propuestas profundamente íntimas hasta creaciones con una orientación abiertamente comercial.
Además, tres títulos han empatado con siete nominaciones cada uno: “Sorda”, “El cautivo” y “Los tigres”. Este equilibrio en el número de candidaturas refleja una competencia especialmente abierta en varias categorías, donde no hay un dominio absoluto y donde el resultado final podría deparar sorpresas durante la gala.
Un panorama diverso entre ficción, documental y animación
Más allá de las películas más visibles, los datos globales de participación en los Premios Goya 2026 ofrecen una visión reveladora sobre la diversidad de la producción cinematográfica en España. En total, se inscribieron 218 películas, una cifra que confirma la vitalidad del sector pese a los desafíos económicos y estructurales que enfrenta la industria audiovisual.
De ese conjunto, 123 corresponden a largometrajes de ficción, 87 son documentales y nueve pertenecen al ámbito de la animación. Estas cifras muestran un equilibrio cada vez más relevante entre los distintos formatos, con un peso creciente del documental como herramienta de reflexión social, cultural y política, y una animación que, aunque minoritaria en número, mantiene una presencia constante en el circuito de premios.
Un dato especialmente significativo es el número de óperas primas: 67 de las películas inscritas corresponden a primeros largometrajes, una cifra ligeramente inferior a la del año anterior, cuando se contabilizaron 72. Aun así, el volumen de nuevas voces sigue siendo considerable y apunta a una renovación generacional que continúa alimentando el cine español con miradas frescas y propuestas innovadoras.
En el ámbito de los guiones, la mayoría de los trabajos presentados fueron originales, con 129 textos de creación propia frente a 42 adaptaciones. Este predominio del guion original refuerza la percepción de un cine que apuesta por historias nuevas y por la autoría como valor diferencial, sin renunciar por ello a adaptaciones literarias o teatrales cuando el material lo justifica.
El alcance internacional y la valoración de su trayectoria
La edición de 2026 de los Premios Goya conserva su proyección internacional, aunque presenta pequeñas variaciones respecto al año anterior, ya que este año participan 18 producciones europeas, tres menos que en la edición pasada, y 15 largometrajes iberoamericanos, una cifra que desciende en dos títulos. Estas obras, enviadas por cada país, compiten en categorías específicas que subrayan la vocación abierta y el diálogo constante del cine español con otras cinematografías.
La llegada de estas producciones internacionales enriquece la oferta cultural de los Goya y los consolida como un punto de encuentro entre diversas tradiciones cinematográficas, mientras impulsa la proyección global del cine español y su capacidad para forjar vínculos creativos y comerciales más allá de sus fronteras.
Uno de los momentos más destacados de esta edición será la entrega del Goya de Honor a Gonzalo Suárez, una figura fundamental de la cultura española contemporánea. Cineasta, escritor y periodista, Suárez ha desarrollado una trayectoria singular que atraviesa varias disciplinas y que ha dejado una huella profunda tanto en el cine como en la literatura y el periodismo. La Academia ha querido reconocer una carrera definida como “sorprendente” y “pionera”, subrayando su contribución a la renovación del lenguaje cinematográfico y a la reflexión cultural a lo largo de varias décadas.
Este reconocimiento no solo realza la trayectoria de Gonzalo Suárez, sino que también enlaza el panorama actual del cine español con su pasado, evocando el peso de quienes marcaron nuevas rutas y ensancharon los márgenes creativos aun en escenarios frecuentemente difíciles.
Perspectivas frente a una convocatoria de los Goya que promete ser histórica
La celebración de la 40 edición de los Premios Goya en Barcelona añade un componente simbólico adicional a una gala que ya de por sí se presenta cargada de expectativas. El aniversario invita a mirar atrás y evaluar la evolución del cine español desde la creación de estos galardones, pero también a proyectar el futuro de una industria en constante transformación.
Las nominaciones de este año muestran una combinación equilibrada de tradición y renovación, donde se dan cita cineastas veteranos junto a talentos emergentes, grandes producciones frente a propuestas más íntimas, y narrativas de resonancia global junto a historias profundamente vinculadas a lo local. Este conjunto diverso de estilos y miradas constituye, en buena medida, una de las mayores fortalezas del cine español contemporáneo.
A medida que se acerca la fecha de la gala, la atención se centrará no solo en quiénes resulten ganadores, sino también en los mensajes que se lancen desde el escenario, en las tendencias que se consoliden y en las conversaciones que se generen a partir de los premios. En ese sentido, los Goya siguen siendo mucho más que una ceremonia de entrega de estatuillas: son un termómetro del estado creativo, industrial y cultural del cine en España.
Con “Los domingos” y “Sirat” liderando las apuestas, pero con una competencia abierta y diversa, la edición de 2026 se perfila como una de las más interesantes de los últimos años. Una cita que, más allá del palmarés final, servirá para reafirmar la relevancia del cine como espacio de expresión artística y de reflexión colectiva.
